Por: Maria Fernanda Flores Palacios.

¿Por qué la ansiedad provoca dolores musculares?
Cuando experimentamos ansiedad, el cuerpo entra en un estado de alerta. Se liberan hormonas como la adrenalina y el cortisol, lo que hace que los músculos se tensen para “prepararse” ante un posible peligro. Si esa tensión se mantiene demasiado tiempo, aparece el dolor.
La Clínica Mayo (2023) señala que “los músculos pueden permanecer en un estado casi constante de alerta, lo que produce tensión, rigidez y, con el tiempo, dolor persistente”. Por eso, la ansiedad no solo se siente en la mente, también se refleja físicamente.
¿Dónde se presentan con mayor frecuencia?
Los dolores musculares asociados a la ansiedad suelen aparecer en:
- Cuello y hombros.
- Espalda alta y baja.
- Mandíbula (apretar los dientes es muy común en estados de tensión).
- Brazos y piernas, en forma de calambres o sensación de pesadez.
Esto puede confundirse con otras enfermedades, lo que aumenta la preocupación y genera un círculo vicioso: más ansiedad, más dolor.

Estrategias para aliviar la tensión muscular
La buena noticia es que hay formas prácticas de reducir tanto la ansiedad como la tensión en los músculos:
- Ejercicios de respiración y relajación: calman la mente y reducen la rigidez corporal. Según la Asociación Americana de Psicología (2021), “las técnicas de respiración diafragmática y la relajación muscular progresiva han demostrado reducir la tensión física generada por la ansiedad”.
- Actividad física regular: caminar, yoga, nadar o bailar liberan endorfinas, que funcionan como analgésicos naturales.
- Cuidar la postura y hacer pausas activas: sobre todo si trabajas largas horas frente a la computadora.
- Aplicar calor local: una compresa tibia en cuello, hombros o espalda puede ayudar a relajar la zona.
- Dormir bien y mantener hábitos saludables: el descanso es clave para la recuperación física y mental.

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